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De Linares, Jaén. 25 años. Casi dos años en Londres.

Trabajo como “Graduate Engineer” en una de las empresas líder del sector de la construcción en el Reino Unido. Actualmente me encargo de lo que aquí se llama Health and safety o lo que es lo mismo, prevención de riesgos laborales, pero mi puesto de trabajo está adscrito a un programa de formación por lo que me ha tocado desempeñar roles muy diversos dentro del organigrama de la empresa.

Ni siquiera tuve la opción de hacer las prácticas obligatorias porque no había ninguna oportunidad laboral en mi tierra.

Estudié Ingeniera de Minas en Linares con la especialización en recursos energéticos, combustibles y explosivos. Terminé la carrera en 2012. Antes de acabar la carrera empecé a buscar trabajo pero no encontré nada. Ni siquiera tuve la opción de hacer las prácticas en empresa porque no había ninguna oportunidad laboral en mi tierra, así que decidí cursar otra carrera. Elegí ingeniería química industrial, pero al segundo año estudiando surgió una oportunidad laboral en Londres y lo dejé. No me corre prisa acabar la licenciatura en química, me gusta el sector de la construcción y de momento estoy contenta a nivel laboral, ya habrá tiempo en el futuro si lo necesito.

Para ser sincera, Londres me eligió a mí. Desde la empresa que me ofreció el puesto de trabajo, en primera instancia, me dijeron que la intención era asignarme a un proyecto que se estaba llevando a cabo en Noruega, pero a última hora hubo cambio de planes y de la noche a la mañana me dijeron que Londres iba a ser mi destino. La compañía se encargó de gestionar los vuelos y el alojamiento en la ciudad durante los tres meses de contrato que había firmado. En ese sentido fui afortunada, no todo el mundo llega a Londres con contrato de trabajo y alojamiento asegurado. Desde el primer momento me metieron de lleno en el equipo, trabajábamos en el proyecto de construcción de un túnel que era apasionante y me sentí muy valorada a nivel laboral. Quería seguir formándome como profesional por lo que intenté alargar el contrato lo máximo que pude. Aunque al final pude extenderlo cerca de tres meses, me informaron con muy poco tiempo de antelación que no iban a renovarme definitivamente, por lo que tuve que encontrar trabajo y alojamiento en un margen de un par de semanas.

El mayor reto al que me ha tocado enfrentarme ha sido sin duda la soledad. El mundo de la construcción es muy solitario y competitivo, si haces algo bien no van a venir a darte una palmadita en la espalda, pero si metes la pata, seguro que van a estar ahí para recordártelo. Al mismo tiempo, durante los tres primeros meses vivía sola en un estudio por lo que al principio se me hizo un tanto cuesta arriba. Mi familia y mi pareja siempre me han estado apoyando desde casa a través de Skype así que lo fui sobrellevando. Tras un par de meses decidí que necesitaba reactivar mi vida social así que contacté a través de Facebook con distintos grupos de españoles en Londres y poco a poco fui formando un grupo de amigos. Además, mi pareja vive en Londres desde el verano pasado, aunque se ve obligado a ir y venir porque sigue cursando sus estudios en España. El idioma supuso también un reto importante, pensaba que tenía un nivel de inglés aceptable pero el primer mes me sonaba todo a chino (risas). Ahí es donde me di cuenta que el inglés que te enseñan en España sirve de muy poco. Por otra parte, al venir de una ciudad pequeña, el ritmo de vida de Londres me ponía de los nervios, sobre todo el caos que se forma en el metro en hora punta, aunque ahora ya estoy adaptada a este ritmo frenético.

Mi día a día es bastante rutinario, entre semana me despierto pronto, sobre las 6 de la mañana. Me tomo mi tiempo para prepararme y sobre las 7:45 salgo de casa. Ahora que vivo en Stratford tengo que coger un autobús y el metro para llegar al trabajo, así que el trayecto se hace un poco largo. Una vez en la oficina, me pongo manos a la obra con toda la documentación de Health and Safety y cuando llega alguien nuevo a la obra le doy las pautas básicas de seguridad en el trabajo. Me gusta ir a la obra y ensuciarme, pero ahora paso mucho tiempo en la oficina y es un tanto aburrido. Sin embargo, con mis compañeros tengo una relación genial, aunque estoy en un mundo de hombres, sólo somos dos mujeres en la oficina, no tengo ningún problema con esto. Llevo un año y tres meses trabajando con ellos, así que somos como una pequeña familia. Hay muy buen ambiente, tenemos la costumbre de ir todos los jueves a tomar unas cervezas, desayunamos juntos… Los fines de semana intento no parar por casa, los aprovecho para viajar sobre todo por el Reino Unido, en los últimos meses he tenido la suerte de conocer Canterbury, Dover, Stonehenge o Bath por ejemplo.

Tengo una relación con esta ciudad de amor odio, pero cuando veo el London Eye y el Big Ben me digo a mí misma, venga vale, te quiero Londres.

Lo que más me gusta de la ciudad es la zona de la rivera del Támesis en general y El Big Ben en particular. Me hace darme cuenta de que vivo en Londres. Cuando lo que busco es tranquilidad y desconectar, detrás de mi trabajo hay una plaza muy pacífica con fuentes y un pequeño parque que me encanta. Tengo una relación con esta ciudad de amor odio, pero cuando veo el London Eye y el Big Ben me digo a mí misma, venga vale, te quiero Londres. Digo que la odio por el estrés, porque hay mucha gente o por el mal tiempo pero en realidad me gusta la ciudad.

Londres me ha hecho madurar y valorar lo difícil que es ser independiente y valerse por uno mismo. Desde las cosas más simples como poner la lavadora o preparar la comida, hasta abrir una cuenta en el banco. Aquí lo tienes que hacer tú y no tienes a tu madre para solucionarte la papeleta. Por otra parte, Londres me ha ayudado a superar la timidez, al principio me daba mucha vergüenza hablar tanto en inglés como en español. Ahora siempre intento meterme en las conversaciones y poco a poco me siento mucho más cómoda. A nivel profesional he experimentado un cambio radical, aquí me han dado la oportunidad de demostrar lo que valgo. A pesar del hándicap del idioma, si demuestras tus conocimientos y te esfuerzas, aquí eres el rey.

Quiero aprender más, seguir creciendo profesionalmente y llegar a conocer cómo funciona una empresa por dentro.

Sinceramente no siento nostalgia de España. Obviamente echo de menos el sol o la comida, pero lo que más tira es la familia. Echo en falta sobre todo a mi hermano de 11 años. Él es muy tímido y es complicado comunicarnos por Skype. Extraño la rutina que tenía con él, llevarlo al colegio, preparle la comida o hacer los deberes con él, formaba parte de mi día a día.

Estoy segura de que volveré a España, aunque no sé cuándo. No me gusta planear las cosas con mucha antelación. Firmé el contrato de formación por tres años, en septiembre empiezo el segundo y tengo claro que me gustaría finalizarlo. Quiero aprender más, seguir creciendo profesionalmente y llegar a conocer cómo funciona una empresa por dentro. A nivel personal, llevo mucho tiempo con mi novio y me gustaría formar una familia con él, pero tengo claro que Londres no es la ciudad adecuada.

 


Written by Espanish in London