Andrés Lara | Espanish in London

31 años. De Villamartín, Cádiz. 7 meses en Londres.

“En España trabajaba como dependiente en una tienda, con un contrato temporal. Actualmente trabajo en Yiannimize Refined: uno de los talleres más exclusivos de Londres dónde se personalizan vehículos de altas gamas como Ferrari, Lamborgini o Ranger Rover. Nuestro trabajo se basa en cambiar el color de un coche, no con pintura, sino con vinilo. Este material no afecta el color original del coche, no disminuye su valor y protege la pintura original de éste.

Cada día en mi trabajo también es un reto: un coche nuevo, diseño nuevo, todo con la mayor exigencia posible. Después de mi jornada laboral acabo con la vista muy cansada y hasta con cortes de bisturí.

Viene a Londres con billete de vuelta. Cuando terminó mi contrato en España, mi novia y yo vinimos de vacaciones. Siempre he sido un apasionado de los coches así que decidí visitar este taller porque es uno de los mejores del mundo. Envié un e-mail y concertamos una visita. Ya estando aquí le dije al dueño, mi actual jefe, que en España yo había trabajado en el mismo sector. De repente, me preguntaron si quería hacer una prueba. Sin dudarlo les dije que sí y me citaron para el día siguiente. En la prueba me dieron un par de piezas para vinilar. Algunos de mis actuales compañeros se reían cuando me dieron las piezas, porque creía que no iba a ser capaz de hacer el trabajo. Me concentré y un compañero rumano, que ahora es uno de mis amigos, me dijo que no me preocupara y que me tomara el tiempo necesario. Finalmente, entregué las piezas y se quedaron muy satisfechos. Me ofrecieron un salario muy cercano al que les había pedido y me tuvieron dos semanas más en prueba. Actualmente, tengo contrato indefinido y la confianza de mi jefe y de mis compañeros del taller.

Mi mayor reto en Londres está siendo la soledad. Aunque aquí tengo a mi cuñado y a un amigo de la infancia, en el día a día estoy solo. Lo peor llega con el fin de semana, que es cuando no estoy ocupado en mi trabajo. Mi familia y mi novia hacen su vida pero yo me veo aquí encerrado en la habitación, eso para mi es lo más duro. Cuando tienes la mente distraída estás bien pero en el momento en el que te paras te das cuenta de todo. En Cádiz tenemos un dicho que define muy bien mi vida en Londres: “Camarón que se duerme, la corriente se lo lleva”[risas].
Por otra parte, cada día en mi trabajo también es un reto: un coche nuevo, diseño nuevo, todo con la mayor exigencia posible. Después de mi jornada laboral acabo con la vista muy cansada y hasta con cortes de bisturí. Trabajamos con automóviles de muchísimo dinero, por lo cual la exigencia es altísima y el nivel de concentración es el máximo. La fuerza para superar cada día la saco del apoyo que me da mi novia y de la frustración que tengo acumulada de España, pues esta experiencia me la he tomado como un reto personal. Para mí es todo un logro llegar al sitio más top de mi sector y que se confíe en mi talento. En España no me valoraban como profesional y ahora hay empresas que se ponen en contacto conmigo.

Gastaba más de 60 libras a la semana en transporte y pasaba muchísimo tiempo en trenes y buses. Ahora tengo la suerte de ir caminando al trabajo.

Durante la semana, mi rutina es del trabajo a casa y de casa al trabajo. Como mucho hago una visita al supermercado [risas]. Me suelo levantar a las siete de la mañana para entrar a trabajar a las ocho. Cuando empecé, vivía en Oval, en casa de mi cuñado mientras encontraba piso, gastaba más de 60 libras a la semana en transporte y pasaba muchísimo tiempo en trenes y buses. Ahora tengo la suerte de ir caminando al trabajo, tardo menos de media hora.

Mi lugar favorito es mi trabajo [risas]. Suena paradójico, porque disfruto cada minuto que paso en el taller, aunque se me exige mucho y estoy bajo mucha presión. Mi pasión son los coches y es todo un privilegio poder estar aquí. Cuando no estoy trabajando, me gusta conocer mejor Londres. Camden Town es uno de mis lugares favoritos. Me gusta el ambiente que se respira, el mercado, las tiendas, etc.

Esta ciudad me ha enseñado a valorar el trabajo de los demás. Aquí nadie me ha regalado nada, sólo me han dado la oportunidad de desmostar mi talento y trabajar en lo que me gusta.

Londres ha cambiado mi actitud y personalidad. Creo que esta experiencia me ha marcará para siempre. En primer lugar, me he vuelto más paciente y mi concentración ha mejorado mucho. Antes hacía todo con prisas y nervios. Sé que la paciencia que he ganado aquí me ayudará en un futuro para desempeñar mi trabajo con mayor eficacia y calidad. Por otra parte, esta ciudad me ha enseñado a valorar el trabajo de los demás. Aquí nadie me ha regalado nada, sólo me han dado la oportunidad de desmostar mi talento y trabajar en lo que me gusta. El día de mañana juzgaré a la gente por su trabajo y por sus cualidades, sin prejuicios y sin regalarle nada a nadie que no se lo merezca ni se lo haya ganado.

Evidentemente, volveré a España. Me voy a fijar un año, fue un consejo de un amigo. Me propuse seis meses y los he cumplido, ahora me he propuesto otros seis. Voy a aguantar aquí porque esta experiencia está valiendo la pena. La gente no es consciente de lo que es Londres. Aquí la cultura automovilística es increíble y el conocimiento sobre el mundo del vinilo está a años luz del de España. Cada día que paso en esta ciudad aprendo algo nuevo, al taller entran cinco o seis coches diarios mientras que en España hacía uno por mes. En España está mi novia, mi casa, mi gente… tengo mi vida. Aquí tengo mi pasión y mi trabajo. Mi corazón está dividido. Quiero aprender al máximo para poder ir a mi tierra y montar un negocio relacionado con el mundo del vinilo. Me gustaría llevarme toda la experiencia y mi trabajo al lugar dónde lo tengo todo”.


Written by Espanish in London