Beatriz Machado | Espanish in London

26 años. De Madrid. Tres meses y medio en Londres.

Estudié Periodismo en Madrid. En España estuve trabajando en una importante agencia de información durante un año, hasta que se cumplió mi contrato. Cuando dejé la agencia estaba barajando como primera opción estudiar un máster, pero finalmente decidí emprender una nueva aventura en Reino Unido.

Tenía claro que quería mejorar mi nivel de inglés, así que elegí este país, y en concreto Londres, por la proximidad a España y porque ya conocía un poco la ciudad, pues había estado de vacaciones hace unos años atrás. Por otra parte, mis amigos y conocidos de aquí me decían que esta es una ciudad que ofrece mil oportunidades a la hora de encontrar trabajo y empezar desde cero.

Vivir en una residencia tiene más aspectos positivos que negativos […] Para mí lo más gratificante es la compañía y las buenas amistades que he hecho. Sea la hora que sea, siempre puedes bajar a la cocina y encontrar alguien con quien hablar.

Mis dos primeras semanas en Londres no fueron como yo esperaba. Había reservado un curso en una academia de inglés, así que cuando no estaba en clase pasaba mi tiempo libre buscando una habitación en un piso compartido, pues mi prioridad era encontrar casa antes de centrarme en buscar trabajo. Visité alrededor de siete pisos pero ninguno me convencía: algunos estaban muy lejos de la escuela, otros exigían un contrato de trabajo y alguno parecía salido de una película de terror [risas]. Finalmente, gracias a que iba a la academia de inglés, se me ocurrió la mejor opción para salir del paso: vivir en una residencia de estudiantes. Aunque me mudé aquí pensando en cambiarme en un futuro, ahora estoy de lo más contenta y por el momento no tengo intención en cambiarme a una casa o un piso compartido. En la residencia he conocido mucha gente buena, vivo en pleno centro de Londres y puedo ir al trabajo y a la academia caminando. Todos son ventajas. Vivir en una residencia tiene más aspectos positivos que negativos, aunque esto depende de cada uno. Para mí lo más gratificante es la compañía y las buenas amistades que he hecho. Sea la hora que sea, siempre puedes bajar a la cocina y encontrar alguien con quien hablar.

Tomé la decisión de buscar un nuevo trabajo, teniendo la esperanza de que en Londres siempre puedes aspirar a más. En mi tiempo libre me dediqué a entregar currículums en varias tiendas de ropa  y en menos de una semana me llamaron de una de ellas.

Algo más fácil que buscar piso fue encontrar trabajo. Un amigo me sugirió que fuera a entrevistarme directamente con el personal de recursos humanos de una cadena de cafeterías. Ese mismo día me mandaron a hacer la prueba a una de sus tiendas y, veinticuatro horas después, ya tenía trabajo. Durante estos meses he estado trabajando en la cocina y también de cara al público, pero de repente sentí que me había estancado y que ese trabajo no me estaba aportando nada nuevo, además de que no me servía de mucho para practicar inglés. Así que tomé la decisión de buscar un nuevo trabajo, teniendo la esperanza de que en Londres siempre puedes aspirar a más. En mi tiempo libre me dediqué a entregar currículums en varias tiendas de ropa  y en menos de una semana me llamaron de una de ellas. Ahora trabajo en una importante cadena de ropa que me permite interactuar más con los clientes y tener más contacto con el idioma, que fue una de las razones por las que vine a esta ciudad.

Sin ninguna duda, lo que más me ha sorprendido de Londres es la convivencia de culturas y la oportunidad que tenemos todos los extranjeros para trabajar aquí, cualquiera que sea nuestra nacionalidad. Es interesante ver cómo personas tan diferentes y con culturas tan opuestas conviven juntas aprendiendo una de las otras. Además, me parece que todo el mundo tiene la oportunidad de labrarse un futuro aquí desde cero, lo único que necesitas es estar dispuesto a trabajar duro y a superarse a ti mismo.

Puede que esta ciudad sea de paso para muchos de nosotros, pero resulta muy duro despedir cada semana a compañeros de escuela, algunos amigos, a los que posiblemente ya no vuelvas a ver.

He recorrido bastantes sitios de Londres con mis amigos, pero sinceramente no tengo todavía un lugar favorito. Si tengo que decir uno, diría el barrio de Bloomsbury, que es la zona por la que más me muevo debido a que no tengo que coger el transporte público: mi residencia está justo al lado del Museo Británico, mi academia está en la zona de Russell Square… pese a que está en pleno centro, se pueden respirar una cierta tranquilidad al caminar por este barrio de plazas ajardinadas por donde Virginia Woolf y su séquito se reunían a hablar de literatura.

Lo que más me está costando acostumbrarme al vivir en Londres es tener que decir adiós a los amigos que se marchan. Por una parte tengo mis amigos y conocidos que tienen planes a largo plazo y que ya llevan tiempo en la ciudad. Pero por otra, como vivo en una residencia y voy a la academia de inglés, he conocido a bastantes personas que sólo vienen a Londres por un corto periodo de tiempo. Puede que esta ciudad sea de paso para muchos de nosotros, pero resulta muy duro despedir cada semana a compañeros de escuela, algunos amigos, a los que posiblemente ya no vuelvas a ver. Es una de las cosas más tristes contra la que hay que luchar, pero de todo hay que hacer una lectura positiva y es por eso que intento aprovechar cada día que paso con ellos.

Sinceramente, no sé cuándo regresaré a España. Cuando hice las maletas mi idea era pasar aquí unos meses, tal vez un año. Ahora que he encontrado más estabilidad se me ocurren muchas cosas que hacer aquí y viendo la rapidez con la que pasa el tiempo me atrevería a decir que al menos dos años puedo aguantar. Ya que me he lanzado a esta aventura me gustaría disfrutarla a tope.


Written by Espanish in London