Carlos Blanco | Espanish in London

Carlos Blanco. 25 años. De Puertollano, Ciudad Real. 2 años y medio en Londres.

“Trabajo para una empresa de consultoría americana. Estudié en la Universidad de Córdoba e hice un máster en la Cardiff Metropolitan University.

El principal motivo por el que elegí venir a Londres fue que mi hermano estaba viviendo aquí. Yo tenía un poco de miedo de irme de España, así que tener una persona tan cercana con la que puedes contar, siempre ayuda a la hora de marcharse al extranjero. Por otra parte, quería venir a Londres porque es una ciudad viva y cosmpolita que te puede ofrecer muchas oportunidades, sobre todo a nivel laboral, frente a la precaria situación que se vive en nuestro país.

Creo que ha sido una de mis peores experiencias en Londres, la hostelería en esta ciudad es bastante dura e incluso tuve problemas a la hora de cobrar las horas extras que hacía

Antes de mudarme a Londres, había venido a visitar a mi hermano un par de veces. Esta ciudad siempre me ha gustado mucho pero me causaba mucha impresión por su tamaño y su ritmo de vida. Cuando llegué estuve trabajando en una conocida cadena de restaurantes durante unos ocho meses. Tengo que reconocer que, a pesar de la buena experiencia general, viví alguna situación muy mala con algunos clientes británicos. Por ejemplo un día que estaba trabajando en la caja, vino un cliente complicado, pidió muy rápido y hubo un error a la hora de hacer el pedido. Se quejó de que había una persona que no hablaba bien inglés trabajando en la caja, y puso una reclamación. Me hizo sentirme muy mal. Otro día, estaba fregando los baños y un cliente con unas cervezas de más quería usar el baño. Yo le dije amablemente que fuera a otro de los servicios porque ese estaba cerrado, el hombre empezó a insultarme y a decirme de todo. Creo que ha sido una de mis peores experiencias en Londres, la hostelería en esta ciudad es bastante dura e incluso tuve problemas a la hora de cobrar las horas extras que hacía, pero todo eso merece la pena cuando tienes la oportunidad de tomarte una cerveza con tus compañeros después de cerrar el restaurante.

Tengo una vida bastante estable, lo cual es un poco complicado en Londres. Me levanto a las siete de la mañana y empiezo a trabajar a las ocho. Me gusta mucho mi empresa porque hay gente de muchos países diferentes. Cuando se acaba mi jornada laboral, sobre las cinco de la tarde, suelo quedar con mi hermano o con mi chica. Los fines de semana me gusta visitar museos, salir a correr, salir de fiesta, etc. Me gusta hacer de todo, aprovechar la ciudad y siempre estar al tanto de lo que pasa, por ejemplo, este martes hay un debate entre los candidatos a la alcaldía en una iglesia y voy a verlo.

Si hace dos años me preguntan cómo vería mi futuro en Londres y me dicen que es como estoy ahora, no me lo hubiera creído. Desde que llegué he tenido la suerte de que todo me ha ido tan bien.

Si hace dos años me preguntan cómo vería mi futuro en Londres y me dicen que es como estoy ahora, no me lo hubiera creído. Desde que llegué aquí he tenido la suerte de que todo me ha ido rodado. La ciudad me ha tratado muy bien, no tengo ninguna queja. Hace unos meses, estuve a punto de regresar a Madrid para trabajar en una empresa financiera, pero justo me llamó la empresa en la que trabajo actualmente. De repente, me encontraba con dos buenas ofertas laborales, una en Madrid y otra en Londres, pero finalmente me decanté por seguir aquí.

Me gusta mucho la zona de Clapham, la zona de Cotton Row, es mi pequeña ciudad dentro de Londres. Cuando voy al centro me siento un turista más, no siento que la ciudad sea mía. Pero cuando camino por Clapham Junction, lo siento como si fuera mi barrio. Mi lugar favorito puede que sea Battersea Power Station, es una zona que me encanta. También me gusta mucho el área de Whitechapel, haciendo el tour que sigue la ruta de Jack El destripador, donde puedes terminar bebiendote una pinta en The Tens Bells, el pub donde elegía a sus víctimas.

Creo que hay gente que cambia también para mal. Hay personas que vienen aquí obsesionadas con ganar dinero y que pueden estar trabajando doce o treces horas todos los días de la semana.

Londres cambia a todo el mundo, maduras muy rápido y te vuelve un tipo más duro. También el frío, la comida, tener tu familia lejos… Todo te cambia indudablemente, para bien y para mal. Creo que hay gente que cambia también para mal. Hay personas que vienen aquí obsesionadas con ganar dinero y que pueden estar trabajando doce o treces horas todos los días de la semana. Así no se disfruta de todo lo que Londres te puede ofrecer.

Todos los días siento nostalgia de España, desde que me levanto hasta que me acuesto. El otro día quedaron mis amigos para hacer unas migas manchegas en el campo y sentí mucha nostalgia. Echo de menos los domingos con mi padre viendo el Betis, comer con la familia los fines de semana, ver a mi abuela, a mis primos pequeños… Esta experiencia es enriquecedora pero también te aleja de tu familia.

Me gustaría volver a España, más a medio plazo que a largo. Trabajar en Londres te abre muchas puertas y te brinda la oportunidad de trabajar en otros países, así que no sé si terminaré trabajando en Londres, Madrid, Grecia o Suiza. A corto plazo no me he planteado volver a España debido a la incertidumbre profesional y la situación actual del mercado laboral. Además, también conocí a mi pareja que es extranjera, así que volver depende de muchas circunstancias. Ahora mismo estoy en la mejor época de mi vida, me siento completo”.


Written by Espanish in London