Ernesto Gonzalez

26 años. De Talavera de la Reina, Toledo. 7 meses en Londres.

En España era bombero forestal hasta que me quedé sin trabajo debido a que el Gobierno regional decidió aplicar un segundo ERE al cuerpo, después de haberme librado del primero. Actualmente estoy buscando trabajo y soy voluntario en un residencia/hostal cerca de Victoria a cambio de alojamiento gratuito.

La soledad creo que ha sido mi mayor reto en Londres. Soy una persona que me gusta estar con la familia y los amigos.

Cuando me despidieron del cuerpo, estuve más de un año y medio buscando trabajo pero lo único que encontraba eran empleos temporales, mal pagados o sin ninguna estabilidad. Debido a que la situación cada vez iba a peor decidí contactar con mi cuñado que estaba trabajando en Londres. Antes de tomar la decisión de venir a esta ciudad, había barajado otras posibilidades como ir a Holanda o Alemania, pero la complejidad del idioma me hizo recapacitar. Tenía las bases para hablar inglés y además contaba con un familiar en la ciudad, así que tomé la decisión de hacer las maletas y venirme a Reino Unido. Encontré el puesto de voluntario en el hostal desde España mediante una agencia de hoteles, por lo que vine con un techo asegurado. Así que me puse a buscar trabajo y a la semana empecé a trabajar en un restaurante de comida rápida. No obstante, tuve que volver a España para solucionar una serie de trámites del piso que había comprado anteriormente. Ahora he vuelto a Londres sin trabajo, pero tengo la seguridad y la ilusión de que voy a encontrar algo pronto. Con seis meses de experiencia en esta ciudad y con el nivel de inglés conseguido en esos meses ya he tenido varias ofertas y entrevistas en diferentes sitios. Mientras tanto sigo en el hostal de voluntario, ahorrándome el hospedaje y el transporte, las cosas más caras de esta ciudad.

Como no estoy trabajando, me levanto todos los días a las 8 de la mañana. Voy a entregar currículums a diario. Por lo general me gusta ir andando, así puedo ver la calles, los monumentos, escuchar a la gente hablando. El metro me agobia, está abarrotado de gente y es totalmente distinto al ritmo de vida que se lleva en Talavera. El día que no busco trabajo me dedico a estudiar inglés en la habitación durante toda la mañana. Las academias son muy caras y por eso cojo yo los libros de la biblioteca y estudio por mi cuenta. Por la tarde aprovecho para ver películas y seguir avanzando con el idioma.

Londres me ha cambiado totalmente, ahora estoy más seguro de mi mismo y tengo una mente más abierta […] La diversidad cultural de esta ciudad es algo totalmente opuesto a lo que estaba acostumbrado.

La soledad creo que ha sido mi mayor reto en Londres. Soy una persona que me gusta estar con la familia y los amigos. Talavera es diminuto comparado con Londres y eso se nota. Aquí todo el mundo es un desconocido, hay gran variedad de culturas y personas y al principio cuesta adaptarse. Por suerte, al trabajar en el hostal he podido conocer a mucha gente: compañeros de trabajo, de habitación, personas que viven en la residencia… gracias a ellos he sido capaz de hacer frente a la soledad de esta ciudad.

He conocido gran parte de Londres caminando y echando currículums [risas]. Me gusta mucho Trafalgar Square y sus alrededores. Me encantan los eventos y las actividades que organizan en la plaza y el ambiente en general. Sin embargo, mi lugar favorito es Tower Bridge, me gusta mucho el contraste de la city con la Torre de Londres y los edificios antiguos. Además el atardecer en esa parte de Támesis es increíble.

Tengo mucha nostalgia del calor de la gente. La cercanía de los españoles no se puede comparar con las personas de Reino Unido, la gente de aquí me parece muy fría.

Londres me ha cambiado totalmente, ahora estoy más seguro de mi mismo y tengo una mente más abierta. En España tenemos un pensamiento muy diferente. La diversidad cultural de esta ciudad es algo totalmente opuesto a lo que estaba acostumbrado. Me gusta mucho ver como cientos de culturas, idiomas, credos y nacionalidades conviven y se respetan los unos a los otros. Por otra parte, antes era una persona muy insegura que necesitaba de mi gente para sentirme fuerte pero ahora me he dado cuenta de que puedo con todo. Que con esfuerzo y dedicación puedo derribar todas las barreras que se me ponga por delante.

Tengo mucha nostalgia del calor de la gente. La cercanía de los españoles no se puede comparar con las personas de Reino Unido, la gente de aquí me parece muy fría. En España saludamos, hablamos, abrazamos. Poco a poco he hecho el esfuerzo de adaptarme, pero a la vez le he intentado inculcar a la gente de mi alrededor el calor humano español.

Estoy seguro de que volveré a España algún día. Allí tengo a mi familia, a mis amigos y el piso que me he comprado. El otro día hablando con mi madre me preguntó: “¿Si te llaman de tu antiguo trabajo y te hacen fijo en España, volverías?” Mi respuesta fue un rotundo no. Quizá hace seis meses mi respuesta hubiese sido la contraria. He estado pensado en todas las cosas que he aprendido y que no hubiera encontrado en España. A veces tengo mis bajones de ánimo pero por suerte, siempre que lo necesito puedo hablar con mi familia y recibir una abrazo por Skype o por teléfono.


Written by Espanish in London