Familia Valencia Rivera

María Isabel y Ángel son de Guadix, Granada. Sus cinco hijos son de Madrid: Blanca, de 15 años; Alejandro de 13; Miguel Ángel, de 9 años; Cristina de 7 y Jesús, de tan sólo 2 años y medio.

 

La familia Valencia Rivera lleva más de dos años en Reino Unido. María Isabel es psicóloga especializada en Recursos Humanos y Ángel trabaja en una consultora mutinacional que abrió oficina hace unos años en la capital británica. Él se vino unos meses antes que su familia para buscar casa, realizar los preparativos oportunos y a esperar que sus hijos acabaran el año lectivo en España.

 

Animo a las familias a venir aquí. Pese que puede hacerse un poco complicado por el idioma, la cultura no es totalmente distinta y puedes llegar a sentirte como en casa

 

María Isabel afirma que el idioma fue el mayor motivo para venir a Londres y cree que en España hubiese sido muy difícil conseguir que sus hijos fuesen completamente bilingües. Ángel opina que si no se hubieran mudado ahora, no lo hubiesen hecho nunca. Antes de dar este paso tan importante, la familia había barajado otros destinos como Estados Unidos. Finalmente, tomaron la decisión de venir a Londres a empezar desde cero, saliendo así de la zona de confort donde habían vivido durante más de 20 años.

El mayor reto al que se ha enfrentado María Isabel ha sido el idioma. “Para mi ha sido un challenge personal. Pensaba que tenía un buen nivel inglés y que me podía desenvolver mucho mejor, pero al llegar aquí me di cuenta que me era muy difícil sumergirse totalmente en el idioma porque no estaba acostumbrada al acento británico. Recuerdo los primeros meses con mucho agobio, a tal punto que no quería ni coger el teléfono” afirma entre risas. Al mismo tiempo reconoce que hay que tener una actitud positiva, como hizo ella. “Animo a las familias a venir aquí. Pese a que puede hacerse un poco complicado por el idioma, la cultura no es muy diferente a la nuestra y puedes llegar a sentirte como en casa”, concluye María Isabel.

 

María Isabel dice que la vida en Madrid nos resultaba más estresante. En Londres pueden ir andando al colegio, mientras que en España era obligatorio el coche.

 

La rutina de la familia es diferente a la que tenían en Madrid. La oficina de Everis, consultora para la que trabaja Ángel, está en el centro de Londres. Aquí no tienen coche, al contrario que en España, así que él se mueve en transporte público para reunirse con sus clientes. Ve un aspecto positivo que pueda ir caminando a casi todos los sitios, a tal punto que ha dejado de fumar y ha perdido peso caminando a diario una media de 7 kilómetros.

Los niños empiezan las clases a las 9 de la mañana. María Isabel dice que la vida en Madrid nos resultaba más estresante. En Londres pueden ir andando al colegio, mientras que en España era obligatorio el coche. “Aquí la vida me resulta muy tranquila. Tenemos Wimbledon Park cerca de casa, los niños pueden ir en patinete y nuestra calidad de vida es muy buena”, explica ella. Mientras que los mayores están en el colegio y Ángel en la oficina, por las mañanas María Isabel se va con Jesús, su hijo menor, a grupos de juego o Play Groups: en las iglesias anglicanas, los salones parroquiales ponen juguetes para que las madres se reúnan y se conozcan mientras que sus hijos juegan juntos. “También voy a Children Center donde monitoras voluntarias dan cursos de cocina, charlas de salud… todo totalmente gratuito. Divido mi tiempo entre la repostería (tiene su propia página de home baker: One Cake), las clases de de inglés o estoy con el más pequeño.”, añade.

 

En Madrid hay mucha diversidad cultural pero la de de Londres inmensa. En el colegio les enseñan a respetar otras culturas y conviven con más de 80 nacionalidades

 

Ambos padres coinciden en que el sistema educativo británico es muy distinto del español. “Aquí prima más el desarrollo personal, el trabajo en equipo, se ve que los niños desarrollan otras habilidades o las complementan con las que tenían en España y se les ve mucho más enganchados en la vida escolar con clubes, organizaciones y eventos”, explica Ángel. “En secundaria cada semana nos hacen un informe sobre comportamiento. Es un seguimiento muy individualizado y periódico. Recuerdo cuando Blanca hizo 1º de ESO en España yo no conocía ni a los profesores. Aquí se organizan por casas, y van ganando puntos según los logros. Es una forma de trabajar en grupo, de hacer equipo y conseguir un beneficio común. También hay mucho respeto hacia el profesor, algo que, desgraciadamente, no pasa en España”, comenta María Isabel.

Según ellos, la multiculturalidad de la ciudad es otro aspecto muy importante para la educación y el crecimiento de sus hijos. “En Madrid hay mucha diversidad cultural pero la de Londres inmensa. En el colegio les enseñan a respetar otras culturas y conviven con más de 80 nacionalidades. En España pueden aprender esto, pero aquí lo viven en su día a día”, concluyen.

 

Aquí cuidan mucho a la infancia y hay sitios adaptados para que las madres estemos tranquilas hablando con las amigas y los niños estén entretenidos jugando

 

A la familia le gusta “patearse” la ciudad, con sus hijos y el carrito de Jesús. A Ángel le gusta mucho la zona en la que vive, al suroeste del río. Dice que le gusta la vida de barrio que puede disfrutar ahí y los rincones verdes como Wimbledon Park. A María Isabel le gustan ciertos aspectos de la ciudad: “Un día nos fuimos Blanca y yo a pasear por la zona de Bloomsbury y el British Museum y nos metimos por las callejuelas a ver librerías. Una cosa que me encanta de esta ciudad, que no hay en España, son las cafeterías íntimas, con sofás o para familias con hijos. Aquí cuidan mucho a la infancia y hay sitios adaptados para que las madres estemos tranquilas hablando con las amigas y los niños estén entretenidos jugando”, detalla.

Ambos aseguran que Londres les ha cambiado. “La edad con la que hemos venido es una edad muy bonita en la vida, tanto en el desarrollo personal como familiar. Esta ciudad te ofrece muchas posibilidades para ver como tus hijos crecen y pasar de joven a adulto, o “viejoven”, como dice el humorista Joaquín Reyes”, dice Ángel sonriendo.

“Aquí me he visto capaz de hacer cosas que me eran impensables en España. Como madre de cinco hijos, hay tener valor para llevarlos al médico, ir a la tienda, ir al colegio y entenderme con los profesores, todo esto fuera de tu entorno y en otro idioma. En Londres he crecido personalmente y he aprendido a ver la vida de otra forma”, dice María Isabel.

 

Creo que el día de mañana nuestros hijos no tendrán miedo de moverse por el mundo. Creo que les estamos dando un tesoro inmaterial que les ayudará a tener un futuro mejor

 

María Isabel dice que su nostalgia de España es relativa pues siempre sabe que puede volver. “Londres es una ciudad que te acoge, yo me siento muy cómoda. Soy una persona que habla con mucha gente, me relaciono bien, soy optimista y siempre saco lo positivo de las cosas. Como echo mucho de menos a mi familia antes estaba contando los días para regresar a España de vacaciones. Ahora pienso que tenemos que aprovechar esta experiencia al máximo para decir en un futuro ‘mira todo lo que hemos hecho’”, explica ella.
“La gente dice que echa de menos las tapas, el jamón, creo que eso no es relevante. Lo que de verdad echo de menos es al resto de mi familia. Pero siempre nos podemos escapar dos o tres días, no es como si vivieses en Filipinas o en Japón”, añade Ángel.

“No nos vemos jubilados en Londres ni tampoco nos queremos volver mañana. María Isabel y yo tomaremos la decisión de volver cuando toque y los niños también tomarán su propia decisión. Tuve la suerte de vivir 14 años fuera de España y creo que es muy valioso a la hora de apreciar las cosas. Creo que en realidad el mundo es un lugar donde las compañías y organizaciones no tienen fronteras y donde tenemos que aprender a evolucionar”, argumenta Ángel.

“Cuando nos vayamos habrá llantos igual que los hubo cuando nos mudamos aquí. Todos estamos viviendo el día al día de esta experiencia, pero creo que el día de mañana nuestros hijos no tendrán miedo de moverse por el mundo. Creo que les estamos dando un tesoro inmaterial que les ayudará a tener un futuro mejor”, concluye María Isabel.


Written by Espanish in London