Francisco Portal | Espanish in London

27 años. De Sevilla. Un año y medio en Londres.

“Estudié Administración de Empresas en Sevilla. Cuando acabé la carrera vi a través de la página de mi universidad que tenia posibilidades de realizar prácticas en empresas de Londres, así que decidí probar suerte aquí. Sinceramente, nunca llegué a buscar trabajo en España. Creo que fue la depresión post-Erasmus: no me apetecía volver a Sevilla y, después de la experiencia en el extranjero, tenía ganas de conocer otros lugares.

El trayecto de mi casa al trabajo eran unos 20 kilómetros ida y vuelta al día. Estuve durante tres o cuatro meses así, incluso con el peor tiempo.

Elegí Londres porque el 90% de oportunidades laborales de Reino Unido se encuentran en esta ciudad. Había venido como turista, pero en el fondo no conocía nada ni a nadie. Tengo un par de amigos que viven en Londres, pero por ese entonces no teníamos mucha relación. Al elegir venir aquí, salté al vacío y sin preguntarle a nadie. Vivía y trabaja en Eping, zona 6, así que no hacía mucha vida londinense. Cada vez que tenía que bajar al centro a ver a mis amigos, tardaba más de una hora en ir y otra en volver

Mi mayor reto en Londres ha sido mi primera etapa, la primera experiencia laboral que tuve en este país. Empecé trabajando como becario y me estaban pagando un salario de prácticas, el cual era muy ajustado para vivir. Tenía mi presupuesto calculado hasta el último céntimo y me di cuenta de que para ahorrarme dinero tenía que ir a trabajar en bicicleta. El trayecto de mi casa al trabajo eran unos 20 kilómetros ida y vuelta al día. Estuve durante tres o cuatro meses así, incluso con el peor tiempo. Nunca olvidaré una mañana que nevaba y muchas partes del recorrido eran en autovía con camiones pasando justo a mi lado. Ese año me enfermé tres o cuatro veces debido a que iba en bici todos los días.

Decidí luchar hasta el último minuto, así que decidí pedir ayuda al Estado, los llamados benefits. A partir de ahí, vi como mi estatus social cambiaba.

En el ámbito profesional, la transición de las prácticas a mi nuevo trabajo fue muy dura. El manager de la empresa dónde hacía mis primeras prácticas había establecido siete meses de prueba con la posibilidad de un contrato, pues la empresa tenía presupuesto suficiente para ello. Justo antes de que se me acaba mis prácticas, me dijeron que se habían echado para atrás y que no pensaban contratar a nadie. Me vi en una situación muy complicada. Tenía muy poco tiempo para buscar cualquier tipo de trabajo y tenía que pagar mi estancia en Londres. Estuve dos meses echando currículums como loco, tenía entrevistas y siempre llegaba al último proceso de selección, pero nunca pasaba de ahí. Esos meses me estaba entre la espada y la pared: volver a España o intentarlo hasta el final. Decidí luchar hasta el último minuto, así que decidí pedir ayuda al Estado, los llamados benefits. A partir de ahí, vi como mi estatus social cambiaba. Mi punto de vista era muy diferente al de aquí, pensé que era algo aceptable, y me encontré con algo que socialmente está muy mal visto. En ese entonces yo vivía en la casa de una familia británica y, aunque seguía pagando mi alquiler todos los meses (gracias a las ayudas del Estado), cuando se dieron cuenta de que no tenía trabajo su actitud hacia mí cambió radicalmente. Incluso me llegaron a preguntar un par de veces que si sabía que no podría seguir en Londres sin trabajo. Lamentablemente, como no pude encontrar nada en esos meses, tuve que rendirme y volver a España. Estando ahí descubrí la razón por la que no pasaba el último proceso de selección: mi anterior jefe estaba dando malas referencias sobre mí. Estaba diciendo cosas que no tenían ningún sentido, respondía de una forma muy ambigua y decía que me ponía enfermo muchas veces, lo cual pasó un par de veces por el hecho de que iba siempre en bicicleta. Cuando supe esto, empecé a mandarle emails y a reclamar mis derechos. Al final, después de muchas conversaciones, conseguí que me escribiera una carta de recomendación.. Al final con al carta de presentación tuve un pequeño empujón para poder conseguir trabajo. Estaba España, sin la intención de volver a Londres cuando una empresa, a la cual no había enviado mi currículum, se puso en contacto conmigo Una vez superado el proceso de selección, (ya tenía mucha experiencia en las entrevistas), y gracias a la carta de recomendación, me contrataron y volví a Londres, esta vez con un trabajo estable.

Londres me ha cambiado, pero no sé si para bien o para mal. Cuando volví a Sevilla en Navidad, me di cuenta de que mi ritmo de vida había cambiado

Mi vida ha cambiado totalmente, comparado con mi primera etapa en Londres. Entro a trabajar a las nueve, ahora tengo la suerte de que vivo muy cerca del trabajo. Es un trabajo de oficina y paso mucho tiempo sentado frente al ordenador. Como vivo muy cerca, puedo ir a casa a cocinar algo a la hora de comer y volver al trabajo sin ningún problema.

Mi sitio favorito de Londres es Primrose Hill, cerca de Camden. Me gusta mucho seguir el camino de los canales hacia Camden y desviarme hacia la calle principal, donde está el parque de Primrose Hill. En verano está lleno de gente sentada en la césped, además, como es una colina muy alta, hay unas vistas impresionantes de toda la ciudad.

Londres me ha cambiado, pero no sé si para bien o para mal. Cuando volví a Sevilla en Navidad, me di cuenta de que mi ritmo de vida había cambiado. Cuando iba andando por la calle me agobiaba que la gente caminara despacio [risas]. También me ha cambiado la forma de ver las cosas. Cuando llegué aquí por primera vez, pensé que el desarrollo profesional y tener un buen sueldo era muy importante. Ahora veo las cosas muy diferentes y que hay más cosas importantes que el dinero. También me he dado cuenta de que antes tenía muchos mas hobbies y viajaba más. Por ejemplo, ahora que tengo más poder adquisitivo que en España, no tengo tiempo. He dejado muchas cosas aparcadas por el trabajo. Profesionalmente, Londres es increíble. Pero en cuanto a calidad de vida y todo lo demás, deja bastante que desear.

Lo que más echo de menos es el estilo de vida, más que cosas en concreto, como el tiempo o la comida. Tengo nostalgia de la espontaneidad, por ejemplo.

Al principio no sentí nostalgia de España, pero ahora sí. Lo que más echo de menos es el estilo de vida, más que cosas en concreto, como el tiempo o la comida. Tengo nostalgia de la espontaneidad, por ejemplo. Aquí tenemos que planificar hasta el último segundo de nuestro día. Por otra parte, creo que la ciudad está diseñada para que no te quedes. En cuanto al mercado inmobiliario, si tu aceptas quedarte en Londres estás renunciando a una calidad de vida que tendrías en otro sitio. Con calidad de vida me refiero a tu casa. Aquí hay médicos y abogados que no se pueden permitir un apartamento en el centro. A pesar de que no parezca tan importante, si vas a hacer planes de quedarte en un lugar a largo plazo, uno de los factores principales siempre va a ser el poder o no poder permitirte una casa en propiedad. Si estás en un sitio en el que eso no está garantizado, y tiene una burbuja inmobiliaria enorme, por mucho que tu avances no sirve de nada.

Por el momento no voy a volver a España. En Londres no sé si me quedaré, pero tengo curiosidad por experimentar otros sitios, como Australia. Quedarte aquí un tiempo puede darte ventajas para trabajar en otros países. Me gustaría animar a todo el mundo a venir a Londres, aunque no sea un sitio donde te vas a quedar toda tu vida, es una experiencia increíble. Esta es la meca de la multiculturalidad y si no has tenido la suerte de pasar un tiempo estudiando en el extranjero, vale la pena venir a trabajar un año de lo que sea. Todo el mundo crece personalmente, pues Londres te cambia la vida”.


Written by Espanish in London