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Laura Ortega Torres. De Burgos. Dos años y tres meses en Londres.

Estudié Publicidad y Relaciones Públicas en Segovia. Terminé la carrera en julio de 2013 y en octubre me vine de au pair aunque después de unas vacaciones en España, lo dejé para trabajar de lunes a jueves de nanny y los sábados como profesora de español de dos niños de 6 y 12 años. Sinceramente mi inglés era muy malo, así que en tercero de carrera decidí que nada más finalizar los estudios daría el paso. Tenía muy claro que quería irme al extranjero a aprender inglés, en mi profesión es muy importante el dominio del idioma para labrarse un futuro profesional. En realidad a mí no me echó la crisis, ya que ni siquiera intenté buscar trabajo en España.

Elegí Reino Unido porque quería un sitio que no estuviera lejos de mi casa. En un primer momento descarté Londres porque mi objetivo era perfeccionar el inglés y quería evitar el contacto con españoles. Así que a través de una agencia, contacté con varias familias afincadas en distintas localidades del centro y sur de Inglaterra. Encontrar una familia que se adaptase a lo que yo buscaba fuera de la ciudad me resultó imposible, por lo que al final me vi obligada a elegir una familia residente en Londres.

Estuve trabajando de au pair durante un año y seis meses. Al principio estaba muy a gusto con la familia pero con el tiempo empecé a echar de menos la independencia y ya no me sentía  igual de cómoda que al principio. La madre era algo inestable y me prohibía comer algunos alimentos como por ejemplo el zumo, que sólo era para los niños, o la ensalada que compraba porque estaba a dieta. Así que dejé mi trabajo como au pair en julio de 2015 y decidí pasar las vacaciones en España para recargar baterías y regresar a Londres. Dos meses después volví y al par de semanas encontré trabajo como nanny. Ahora estoy muy feliz y muy a gusto en mi propia casa, sin nadie que me diga lo que tengo que hacer.

Londres es una ciudad que te abre muchas puertas, donde si eres tenaz todo lo puedes conseguir, pero me ha costado más de lo que yo pensaba.

Mi mayor reto ha sido conseguir que la gente me entienda al hablar [risas]. Cuando llegué mi inglés era muy básico, solo utilizaba verbos en presente, no tenía un vocabulario muy extenso y sentía vergüenza al hablar porque no me entendían. Ahora he perdido la vergüenza, si no me entienden lo repito otra vez. Lo superé día a día, en la academia y trabajando con la familia para la que trabajo ahora, gracias a ellos y a las niñas mejoré mucho.

Me siento orgullosa de lo que he conseguido en esta ciudad. He cumplido con muchos de los objetivos que me había propuesto aunque reconozco que me marcho con la espinita clavada de no haber encontrado un puesto de trabajo relacionado con lo que he estudiado. Londres es una ciudad que te abre muchas puertas, donde si eres tenaz todo lo puedes conseguir, pero me ha costado más de lo que yo pensaba.

Mi trabajo me deja bastante tiempo libre. Sólo madrugo tres días a la semana: los martes, miércoles y jueves. Me levanto a las siete de la mañana, cojo el autobus para ir al trabajo que está a apenas quince minutos de mi casa y a las ocho ya estoy con las niñas. Las visto, preparo el almuerzo de la mayor y a la pequeña la llevo a la guardería. Vuelvo a casa y me dedico un poco a las tareas del hogar, aunque no son tan exigentes como cuando trabajaba de au pair. Termino a las diez de la mañana y me voy a casa. Allí procuro estudiar porque estoy preparándome el examen del First para presentarme en junio, el año pasado lo suspendí por sólo cuatro puntos. Sobre las tres, recojo a la pequeña de la guardería y la llevo a casa. Les hago la cena, juego con ellas, les doy de cenar, las baño y las acuesto. Los lunes y martes por la tarde trabajo para otra familia, también de nanny, que vive a escasos cinco minutos de mi casa lo que me resulta muy cómodo. Llego sobre las dos, paseo a los perros y estoy con la pequeña desde que vuelve a casa del colegio a las tres y media, hasta que regresa la madre del trabajo.

Los sábados por la mañana doy clases de español a dos niños de 6 y 12 años. El resto del fin de semana lo dedico a mis amigos. Nos gusta perdernos por la ciudad y descubrir restaurantes nuevos porque nos encanta comer [risas]. Ahora tengo una lista de cosas que tengo que hacer antes de volver a España, como subir al London Eye o ir al musical del Rey León.

A veces me agobia un poco la cantidad de gente que hay, pero me gusta ver lo cosmopolita que es Londres.

A pesar de la mala experiencia que viví al llegar a Londres  ahora me encanta. He visitado otras ciudades de Inglaterra como Liverpool o Manchester pero no hay ninguna como Londres. Mi lugar favorito diría que es Covent Garden. Me gusta porque en un único espacio alberga una gran diversidad de entretenimientos: puedes encontrar los mejores restaurantes, espectáculos callejeros, tiendas… He de confesar que me encanta ir de tiendas y la moda. Entre semana paso gran parte del tiempo en Southfields, un barrio a las afueras de Londres, donde vivo y trabajo. Es una zona eminentemente residencial, en donde abundan las zonas verdes y la tranquilidad. Quizá por eso, los fines de semana me gusta visitar el centro para disfrutar un poco del ajetreo del fin de semana londinense. A veces me agobia un poco la cantidad de gente que hay, pero me gusta ver lo cosmopolita que es Londres.

La gente que me conoce bien me dice que he cambiado mucho, que antes era más tímida y me costaba abrirme a la gente. Desde que me mudé a Londres me encanta conocer gente. Al vivir aquí, he conocido a personas de diferentes culturas, nacionalidades, religiones… lo que me ha dado una perspectiva más amplia de las cosas y me ha hecho abrir la mente en cierto sentido. Londres me ha hecho crecer como persona y  ganar multitud de experiencias enriquecedoras.

No me veo echando raíces aquí y criando a mis hijos con la vida frenética de la City, siempre me he imaginado en un futuro a largo plazo en Madrid.

Cuando me preguntan si echo de menos a mi familia y mi país, yo siempre digo que sí… pero no.  Por supuesto echo en falta a mi familia pero soy feliz aquí. Lo que realmente echo de menos es la comida (risas). En Londres se come muy mal, fish and chips, pie… nada que ver con lo que estamos acostumbrados en España. Echo de menos los platos de cuchara, un buen plato de alubias o de garbanzos. Cuando puedo hago mis pinitos en la cocina, pero los guisos no tienen el mismo sabor que los de mi madre, aunque use los mismos ingredientes y siga la receta al pie de la letra.

En septiembre vuelvo a España. Me voy porque considero que no estoy prosperando profesionalmente tanto como hubiera deseado. Busqué trabajo aquí en mi campo, pero por desgracia no me ha salido nada de lo que yo buscaba, la competencia es grande y los trabajos que me ofrecieron no se ajustaban a mis expectativas. Mis planes a corto plazo son asentarme en Madrid y estudiar un máster de Marketing Online y Comercio Digital mientras trabajo a tiempo parcial. Después de haber vivido fuera de casa durante tanto tiempo, quiero seguir manteniendo la misma independencia económica que tengo en Londres.

Al igual que la capital inglesa, Madrid me encanta y siempre he querido vivir ahí. A lo mejor vuelvo a Londres pero no para el resto de mi vida, me gustaría volver y encontrar un trabajo de lo mío, para demostrarme a mí misma y al resto que soy profesionalmente competente. Sin embargo no me veo echando raíces aquí y criando a mis hijos con la vida frenética de la City, siempre me he imaginado en un futuro a largo plazo en Madrid.


Written by Espanish in London