Leire Merino | Espanish in London

25 años. De Zizur Mayor, Pamplona. 6 años y medio en Londres.

“Estudié la carrera de Danza Contemporánea en The London Contemporary Dance School. Estaba en España cuando decidí presentarme a una audición de danza en Bilbao, a la que acudieron más de 1.000 personas y en la que sólo había 50 plazas disponibles. Cuando supe que me habían seleccionado y estaba entre ese medio centenar de personas, no pude rechazar la oportunidad y cogí las maletas sin pensármelo dos veces.

La vida del bailarín es como una montaña rusa, con muchos altibajos. Por esa razón decidí no presentarme a otra audición y empecé a trazar mi propio camino.

Cursé la carrera durante tres años y al finalizar encontré trabajo en una compañía de danza que mezcla el baile contemporáneo y africano, de la que formé parte durante un año. La experiencia fue muy interesante, enriquecedora y divertida. Durante ese tiempo, tuve la oportunidad de viajar por todo Reino Unido, incluso fuimos a Canadá. He de reconocer que fue un año muy duro, por la exigencia y la competencia interna que imperaba y además estaba haciendo un posgrado a la vez que trabajaba.

La vida del bailarín es como una montaña rusa, con muchos altibajos. Por esa razón decidí no presentarme a otra audición y empecé a trazar mi propio camino. Justo cuando terminé de trabajar en esta compañía me surgió una oportunidad como profesora de danza en un colegio.  A diferencia de nuestro país, en el Reino Unido el arte está muy presente en la educación y por eso cuentan la danza como una asignatura más, como son las matemáticas. Yo ya tenía experiencia en este sector porque las compañías de danza también imparten cursillos o clases en los colegios y, a pesar de que no era algo nuevo para mí, empezó a gustarme más de lo que pensaba en un principio y me dí cuenta de que disfrutaba mucho dando clases. Actualmente continúo impartiendo clases de danza en un colegio de Chelsea y lo compagino con mis estudios a distancia de Filología Inglesa en la UNED.

A pesar de que llegué sola, nunca sentí que lo estuviera. La mayoría de la gente que conocí estaba en una situación parecida, para todos era una experiencia nueva y un reto al que nos teníamos que enfrentar cada día.

Lo que al principio empezó como una diversión, ahora ha terminado por convertirse en mi vocación. Durante los últimos dos años me he dado cuenta de que tengo un gran interés por combinar mis dos pasiones, la danza y la lengua: utilizo la danza como recurso didáctico en la metodología CLIL (Content and Language Integrated Learning, AICLE en español). Todavía es pronto para saber a qué me llevará esto, de momento estoy investigando y recientemente me puse en contacto con profesionales que están desarrollando proyecto similares en Finlandia.
 
Era muy joven cuando llegué por primera vez, tenía sólo 18 años y la ciudad era prácticamente nueva para mí. En esa situación pensé que la mejor opción sería vivir en una residencia que me ayudara a conocer gente y no sentirme sola. Esto es uno de los puntos más importantes de mi experiencia en esta ciudad, y es que a pesar de que llegué sola, nunca sentí que lo estuviera. La mayoría de la gente que conocí estaba en una situación parecida, para todos era una experiencia nueva y un reto al que nos teníamos que enfrentar cada día.  El idioma no fue ningún obstáculo porque siempre he sido muy lanzada y nunca he tenido problemas a la hora de relacionarme con la gente. También ayudó mucho mi estancia en Canadá durante los tres meses de verano.

Mis días son muy diferentes unos de otros, no suelo tener una rutina marcada. Las mañanas las dedico a estudiar aunque a veces tengo que trabajar en alguna guardería dando clases. Por las tardes aprovecho para hacer lo que más me gusta, dar clases de baile, salir a correr o hacer algo de ejercicio… Ahora, por ejemplo, estoy yendo a clases de salsa con mi novio. Además, algunos días por las tarde, doy clases de danza a niños y adultos. También colaboro de manera esporádica con una agencia de figuración de un amigo, siempre que necesitan algún bailarín para grabar un anuncio o cualquier actuación se ponen en contacto conmigo.

Durante mis primeros años como estudiante en Londres experimenté muchos cambios en muy poco tiempo, cada día pasaban cosas nuevas.

Al principio me movía por la ciudad en transporte público, pensaba que era la única forma y la más rápida de cruzar cada día Londres. Sin embargo, después de acabar la universidad, mi rutina cambió completamente y ya no tenía la necesidad de utilizar el metro o el autobús a diario. Pensé en la forma más rápida y económica para desplazarme de un lugar a otro.  En un primer momento descarté la bici porque es un medio muy inseguro, sobre todo en los días lluviosos. Entonces se me ocurrió la idea de comprar un patinete, ahora voy con él a todas partes [risas]. Además de ahorrar dinero, sé con más precisión el tiempo que voy a tardar en llegar a cualquier parte. Sin duda es la mejor opción para recorrer distancias cortas.

Llevo más de 6 años en Londres y me vine muy joven, así que definitivamente he cambiado mucho. Durante mis primeros años como estudiante en Londres experimenté muchos cambios en muy poco tiempo, cada día pasaban cosas nuevas. Esto me chocó mucho al principio, sobre todo cuando regresaba a España por vacaciones y me daba cuenta de que allí nada había cambiado, todo seguía igual que cuando me fui.

Me ha cambiado la forma de ver el mundo completamente, veo que mi mente es mucho más abierta. Por otra parte, a nivel profesional, he perdido el miedo a tener ideas y a llevarlas a cabo. Ahora soy autónoma, o self-employed .

Nunca he sido tímida pero he de reconocer que Londres me ha convertido en una persona más abierta si cabe, sin miedo a relacionarme con la gente, a preguntar. Me ha cambiado la forma de ver el mundo completamente, veo que mi mente es mucho más abierta. Por otra parte, a nivel profesional, he perdido el miedo a tener ideas y a llevarlas a cabo. Ahora soy autónoma, o self-employed  como se conoce aquí, lo que quiere decir que yo soy mi propia jefa. Londres me ha hecho madurar mucho, me ha convertido en la persona independiente que soy ahora. Al mismo tiempo la ciudad ha cambiado también, todo es mucho más caro, la vivienda y el transporte sobre todo. Asimismo hay muchos más españoles en Londres que hace 6 años, de hecho cuando vuelvo a España mis amigos dicen en broma que la próxima quedada va a tener que ser en Londres porque casi todos estamos por aquí [risas].

Me gusta mucho la zona de Hampstead, que es donde estaba la residencia en la que vivía al llegar. Da la sensación de que estás en un pueblo pequeñito al lado de la ciudad. Tiene un pequeño bosque, Hampstead heath, con pequeñas colinas desde donde puedes disfrutar de unas vistas asombrosas de todo Londres.

La vida está carísima, cuando llegué hace seis años la diferencia con España no era tanta. Ahora un café cuesta 3 libras, por ese dinero casi puedes comer en España.

Siento nostalgia de España, creo que cada vez lo echo más en falta. A parte de la familia, la comida y los amigos, lo que más echo de menos es la forma de vida en general. La vida de Londres puede llegar a ser estresante. Aquí la gente no para quieta ni un segundo, para muchos la vida es sólo trabajo y trabajo. Así se hace difícil mantener las amistades, más aún a medida que te vas haciendo mayor. Es complicado tener un grupo de amigos estable, la cuadrilla que decimos en mi tierra. Cada uno vive en un sitio diferente, por lo que si quieres quedar con alguien lo tienes que planear con mucha antelación, no te puedes juntar en el bar de al lado de casa para tomar una cerveza improvisada. De todas formas a mí me gusta estar con gente distinta cada vez, así que todos los fines de semana trato de quedar con amigos que no veo a menudo para ponernos al día, lo que también me hace ilusión.

No sé si volveré a España. Ahora mismo estoy disfrutando mucho, Londres me gusta como ciudad y le tengo un cariño increíble, sin embargo tengo claro que es una ciudad complicada para establecerse y formar una familia. La vida está carísima, cuando llegué hace seis años la diferencia con España no era tanta. Ahora un café cuesta 3 libras, por ese dinero casi puedes comer en España. Esta es una ciudad perfecta para crecer profesionalmente y poner en marcha tus proyectos, estoy segura de que las oportunidades para emprender que me ha ofrecido esta ciudad no las hubiera tenido en España. Pero si estás pensando en tener una familia, este no es el lugar idóneo para vivir. Trabajo con niños y estoy en contacto con las familias y me doy cuenta de que es una vida difícil, aunque me ceñiré al dicho popular y nunca diré “nunca” por lo que pueda pasar”.


Written by Espanish in London