Mario Ruiz | Espanish in London

31 años. De El Puerto de Santa María, Cádiz. 3 años en Londres.

Soy soldador en una compañía que trabaja con London Underground. Además, me dedico a cortar y a elaborar las vías de ferrocarril para otras ciudades de Inglaterra, como Birminghan, Bristol o Bath. En España estudié un grado de Formación Profesional en soldadura mientras trabajaba en un taller por las tardes.

Siempre estaré agradecido por toda la ayuda que me dieron él y su novia, pues yo llegué con 500 euros, dos maletas y sin conocer la ciudad ni el idioma.

Antes de venir a Reino Unido estuve trabajando en una carpintería de aluminios. Debido a la crisis, la empresa quebró y perdí mi trabajo. Después de un tiempo sin encontrar nada, tuve que empezar a hacer “chapuzas” para conseguir algo de ingresos. En ese momento me veía con una vida que no quería y sentía que podía encontrar una situación, profesional y personalmente, mucho mejor. Mi novia me ayudó y me apoyó mucho en tomar la decisión de venir aquí.
Elegí venir Londres porque quería sentirme cerca de casa y Reino Unido no está muy lejos de España. Además, tenía un amigo trabajando en la ciudad. Desde el primer momento me ofreció su casa y su apoyo. Siempre estaré agradecido por toda la ayuda que me dieron él y su novia, pues yo llegué con 500 euros, dos maletas y sin conocer la ciudad ni el idioma.

Nuestro trabajo a contrarreloj, no hay segundas oportunidades y no se puede acabar al día siguiente. Son pocas horas pero son muy intensas, es un estrés cada minuto.

El inglés ha sido el mayor reto al que me he enfrentado. Lo único que sabía decir era “hola”, “adiós”, “perro” y “gato” [risas]. Me entendía con la gente por gestos y cuando iba a buscar trabajo iba con el curriculum en la mano y con la frase aprendida de casa: “I’m looking for a job”. Increíblemente, tardé sólo tres días en encontrar trabajo. La noche que llegué, encendí el portatil y me puse a buscar trabajo con mi amigo y su novia. Estuvimos buscando varias empresas de soldadura y talleres de cerrajería para ir a entregar mis currículums al día siguiente. Cuando me llamaban tenía que pasarle el teléfono a alguno de mis amigos, porque yo no entendía nada. Empecé a culparme a mí mismo por no haber aprendido a hablar inglés antes: Me sentía frustrado al no poder expresarme y explicar todo lo que podía hacer.

Al segundo día de llegar fui a entregar currículums a una de las empresas que había encontrado por internet. Cuando llegué al sitio, parecía que estaba cerrado, pero vi a un hombre vestido de naranja en una garita y le di un currículum. De ahí me llevaron a una oficina que había justo enfrente de la nave. Un hombre me preguntó que de dónde era y le contesté que era español. Resultó que él también era español y que era el director de Dragados. Después de preguntarme por mi experiencia me dijo que tenía que hacer unos cursos y después empezaría a trabajar. No me lo podía creer, fue llegar y besar el santo.

Tuve que pasar unos cursos muy complicados y en inglés: me hicieron meter por túneles con bombonas de oxígeno y con las luces apagadas. Cuando aprobé todo, empecé a trabajar en la estación de Farringdon, en el equipo de perforación. También me asignaban tareas de soldadura en Victoria y otras estaciones. Yo estaba muy contento con mi trabajo y ellos conmigo, pero después de un tiempo, la empresa acabó sus proyectos en Londres y tuve que buscarme algo nuevo. Estuve dos semanas trabajando en el mantenimiento de las vías del Tramlink en Wimbledon. Esas semanas fueron muy duras, pues me pasé cavando y haciendo zanjas todo el día, a tal punto que tenía las manos llenas de callos. Me sentía un poco frustrado porque quería ser soldador en Londres y esa era mi meta. Un día leyendo el periódico, vi un anuncio de una empresa que buscaban soldadores. Llamé y me citaron para una entrevista. Les dije que mi nivel de inglés no era el mejor y ellos me contestaron que si sabía hacer todo lo que ponía en mi currículum estaba contratado. Estuve de ayudante hasta que hice un curso de soldadura para ellos durante tres o cuatro semanas. Luego me hicieron jefe de equipo y me dieron un ayudante.

Se habla mucho de la educación británica pero todavía no he visto a alguien que ceda el asiento a otro en el Underground o deje salir antes de entrar en cualquier sitio.

Mi día empieza a las once de la noche. Me suelo despertar sobre el mediodía, desayuno, me voy al gimnasio, como algo y veo una película para practicar inglés. Al atardecer, paseo o salgo a cenar con mi novia. Tengo que estar a la base de operaciones a las once de la noche. Llego allí, me dan mis tareas para ese día, me asignan dónde tengo que ir, preparo mi furgoneta y me voy a la estación correspondiente. Cuando llegamos ahí, tenemos que esperar a que corten la corriente eléctrica de las vías y nos den el aviso para bajar. Nuestro trabajo es a contrarreloj, no hay segundas oportunidades y no se puede acabar al día siguiente. Son pocas horas pero son muy intensas, es un estrés cada minuto. Mi trabajo lo tengo que terminar como máximo a las cuatro de la mañana.

Mi lugar favorito de Londres es Shoreditch porque puedes encontrarte con gran diversidad cultural, todo el mundo se siente libre y nadie dice nada al respecto. Me gusta también porque las calles están llenas de pinturas y arte urbano, además puedes encontrar diferentes tiendas vintage o puestos donde comer comida internacional. Este el barrio dónde pasé más tiempo cuando llegué y me trae muy buenos recuerdos.

Siento que en Londres puedes ser todo lo que tú quieras ser, si eres constante y te esfuerzas día tras día. Vine aquí queriendo trabajar como soldador y actualmente formo parte de la empresa más importante de soldadura de todo el Underground.

Por una parte siento nostalgia de España, pero por otra no. Echo de menos estar con mis amigos y el calor de la gente. En Cádiz hay alegría y buen ánimo allá donde vayas. Aquí cada uno va metido en su burbuja y tienen un escudo. Se habla mucho de la educación británica pero todavía no he visto a alguien que ceda el asiento a otro en el Underground o deje salir antes de entrar en cualquier sitio. También echo de menos la comida: comerte un tomate que sepa a tomate, una naranja que la huela a naranja. Por otra parte, creo que me siento más de Londres que de España, y esto me da miedo. Me siento más cómodo porque aquí me han dado más oportunidades y me han valorado más que en nuestro país.

Volvería a España si tuviese el trabajo que tengo aquí. Siempre tengo en mi cabeza la idea de volver, creo que todo el mundo quiere regresar a su casa, pero cada vez me veo más lejos de allí. Lo que tengo aquí no lo puedo conseguir en España. Siento que en Londres puedes ser todo lo que tú quieras ser, si eres constante y te esfuerzas día tras día. Vine aquí queriendo trabajar como soldador y actualmente formo parte de la empresa más importante de soldadura de todo el Underground. Aunque me veo dentro de diez años aquí, cuando vuelvo a España si que me imagino ahí: jubilado o dentro de muchos más años… el tiempo lo dirá.


Written by Espanish in London