Pablo Salinas | Espanish in London29 años. De Santa Cruz de Tenerife. Cuatro años en Londres.

Estudié Empresariales e hice un máster en Desarrollo Regional en Tenerife. En España estuve trabajando en una asociación para ayudar a personas desempleadas hasta que me quedé sin trabajo, y no me pude ayudar a mi mismo [risas]. Actualmente trabajo como analista de datos para determinar los precios de las habitaciones de una de las más importantes cadenas hoteleras del mundo.

Cuando me levanto por las mañanas, me miro en el espejo y me digo: “He llegado hasta donde estoy por méritos propios”. Eso me da las fuerzas para seguir adelante y seguir progresando.

Yo siempre quise ir a Canadá pero estaba muy lejos. Después de barajar las diferentes opciones que tenía, al final me decanté por Londres por su proximidad y las diferentes oportunidades que ofrece. Debido a mi nivel de inglés, empecé trabajando en un restaurante de comida rápida. Después de un tiempo, cuando conseguí una seguridad y solidez con el idioma, encontré trabajo como recepcionista para una importante cadena de hoteles, dónde ya llevo tres años. Cuando me ascendieron a supervisor decidí probar suerte en un hotel de Birmingham, una ciudad al norte de Inglaterra. Después de seis meses ahí, me ofrecieron volver a Londres siendo encargado. En Reino Unido tienes grandes posibilidades de crecer profesionalmente si te lo curras. Siempre tuve predisposición a moverme y a trabajar duro y he tenido la suerte de que en mi empresa me han dado las posibilidades de progresar y crecer.

Mi mayor reto fue adquirir un nivel de inglés suficiente como para desarrollar una carrera profesional. Siempre he sido una persona muy segura de sí misma, pero al principio llegué con las piernas temblando [risas]. Cuando me levanto por las mañanas, me miro en el espejo y me digo: “He llegado hasta donde estoy por méritos propios”. Eso me da las fuerzas para seguir adelante y seguir progresando.

Recuerdo estar ocho días seguidos trabajando sin parar, llegar a casa y echarme a dormir. El horario me estaba matando y por eso decidí seguir peleando para llegar a la estabilidad y comodidad que tengo ahora.

De lunes a viernes me despierto temprano. Vivo en el centro de Londres pero trabajo a las afueras. Cuando acaba mi jornada laboral, me gusta dar una vuelta por la ciudad antes de llegar a casa. He llegado a una situación en la que estoy muy cómodo. Antes trabajaba haciendo turnos de doce a quince horas. Llegó un momento en el que me sentí un vampiro [risas]. Trabajaba cinco o seis días seguidos y después tenía cuatro días libres, los cuales los pasaba durmiendo. Recuerdo estar ocho días seguidos trabajando sin parar, llegar a casa y echarme a dormir. El horario me estaba matando y por eso decidí seguir peleando para llegar a la estabilidad y comodidad que tengo ahora. Tengo el horario de cualquier funcionario, de ocho a cuatro de lunes a viernes.

Tengo varios sitios favoritos en Londres. Si quiero pasear y distraerme voy a Camden Town: me gusta sacar fotos callejeras y comer algo exótico en los puestos de comida a pie de calle, aunque después me duela la barriga [risas]. También me verás bastante en el meridiano de Greenwich. En Canarias no hay tantas zonas verdes y parques como las que encuentras en este lugar. Me gusta porque el pueblo es muy bonito, estás en Londres pero es un mundo aparte. Camden es muchedumbre, colores y olores, y después tienes la tranquilidad de Greenwich. Ambos forman un tándem perfecto.

En esta ciudad, a través de mi propio esfuerzo he conseguido todo lo que me he propuesto. Estoy seguro de que en Tenerife seguiría desempleado, en bañador y en la playa [risas].

Londres por supuesto que me ha cambiado, sobre todo me ha hecho ver la vida de otra manera. Esta ciudad me ha dado mucha confianza en mí mismo. Estoy orgulloso de mi crecimiento y de haberme ganado el respeto de los demás simplemente por mi trabajo. Creo que en España no hubiera llegado jamás a este puesto. En esta ciudad, a través de mi propio esfuerzo he conseguido todo lo que me he propuesto. Estoy seguro de que en Tenerife seguiría desempleado, en bañador y en la playa [risas].

Lo que más echo de menos de España es el clima: salir del trabajo y poder irme a la playa, pasear por el monte sin congelarme, y no tener que llevar capas y capas de ropa. Yo era el típico tinerfeño que pensaba que como en la isla en ninguna parte. Sin embargo, poco a poco he aprendido a sentirme como en casa. Si te paras a pensar, no estoy tan lejos de Tenerife como parece. Por ejemplo, el año pasado tuve la oportunidad de viajar cuatro veces. Creo que es uno mismo quien se pone la barrera de sentirse lejos de casa.

Estaría dispuesto a renunciar al dinero por la calidad de vida que te ofrece España y estar cerca de los míos.

Mi objetivo a largo plazo es volver y trabajar como manager en Tenerife. Volvería a España en un puesto equivalente al que tengo, aunque sé que no me podrían ofrecer el mismo nivel salarial que tengo aquí. Sin embargo, estaría dispuesto a renunciar al dinero por la calidad de vida que te ofrece España y estar cerca de los míos. Ahora me toca seguir progresando en Londres. Voy a seguir esforzándome para continuar ascendiendo dentro de mi compañía y seguiré disfrutando de la vida que me ofrece esta ciudad.


Written by Espanish in London