Sandra Mirabet | Espanish in London

26 años. De Madrid. Casi 3 años en Londres.

«Trabajo en una empresa de servicios y de limpieza comercial, en el departamento de compras, además realizo otras tareas de administración para la empresa. Soy del barrio de Canillejas (Madrid) y en febrero hará tres años que llegué a Londres.

Vienes a un país en el que tienes que buscarte la vida. Por mucho que tengas aquí a un conocido o algún amigo al final estás sólo. No es tu idioma ni es tu territorio, y todo esto supone un reto.

La primera vez que vine a Londres fue hace muchos años, en segundo de carrera. Nada más pisar Londres sabía que quería vivir aquí. Le comenté a mis padres mi decisión pero mi madre me amenazó: “O acabas la carrera o no vas a ningún sitio”. Así que cuanto terminé la carrera no me lo pensé e hice las maletas.

Creo que poner una lavadora fue mi mayor reto al venir a Londres [risas]. Ya en serio, creo que es la supervivencia lo más difícil, para mí es como hacer la mili. En Madrid vivía con mis padres y esto es totalmente nuevo. Vienes a un país en el que tienes que buscarte la vida. Por mucho que tengas aquí a un conocido o algún amigo al final estás sólo. No es tu idioma ni es tu territorio, y todo esto supone un reto.

Evito coger el metro, no me gusta y me agobia bastante. Voy en autobús al trabajo aunque tarde un poco más. Después de tres años me sigue haciendo ilusión “conducir” en el autobús, es decir, subirme al segundo piso y sentarme en el primer asiento, en la parte de arriba, a la derecha.

Trabajo de nueve de la mañana a cinco de la tarde, aunque nunca acabo a mi hora. Después del trabajo intento hacer algo diferente, pasear por el centro, ir a clase de zumba, tomar algo con algún amigo o intentar encontrar algo nuevo y sorprendente en esta ciudad. Evito coger el metro, no me gusta y me agobia bastante. Voy en autobús al trabajo aunque tarde un poco más. Después de tres años me sigue haciendo ilusión “conducir” en el autobús, es decir, subirme al segundo piso y sentarme en el primer asiento, en la parte de arriba, a la derecha.

Tengo muchísimos sitios favoritos en Londres, pero sin ninguna duda me quedo con Primrose Hill y Little Venice, pues me encantan los sitios con agua y canales. En Primrose Hill tienes unas increíbles vistas de la ciudad desde la cima de la colina, cuando no está nublado por supuesto. Además, puedes hacer la croqueta y rodar como cuando eras pequeño [risas].

En Londres he aprendido que también es bueno estar sólo en ciertos momentos y a hacer las cosas por ti misma. También valoras más los “cojones” que tienen las personas que se marcha a trabajar y a vivir fuera de su país.

Londres me ha cambiado. En el día a día no lo notas pero cada vez que vuelves a España te das cuenta de que ya no eres la misma. Maduras un poco y te vuelves más independiente. Soy una persona que no le gusta estar sola, me gusta estar siempre acompañada de gente. En Londres he aprendido que también es bueno estar sólo en ciertos momentos y a hacer las cosas por ti misma. También valoras más los “cojones” que tienen las personas que se marcha a trabajar y a vivir fuera de su país. Esta experiencia me ha cambiado mucho la manera de pensar y de ver las cosas.

Siento nostalgia de España pues ahí están mis raíces. Lo que más echo de menos es un botellín de Mahou [risas]. Todos los días echo de menos a mi familia, a mi madre, a mis amigos de toda la vida; a pesar de que aquí terminas creándote tu propia familia. Siempre se tiene nostalgia, pero no a tal punto que dices “me quiero ir ya”. Yo no quiero irme aún, es sólo la morriña española.

De momento no está dentro de mis planes volver a España y, sinceramente, no sé si es lo que quiero ahora mismo. Prefiero buscar un trabajo en Tailandia, por ejemplo. Tal vez llegará el día en el que me asiente totalmente en Reino Unido. Aunque sin ninguna duda me gustaría cruzar el charco. El mundo es gigante y todavía tengo muchos sitios por conocer».


Written by Espanish in London